Antes de irme te quería. Pero me dolía tu indiferencia. Me llevé conmigo cien espinas clavadas, una por cada día que te negaste a permanecer a mi lado. Y con ellas me fui. Lejos. Tan lejos que cuando pensaba en tí era como si no existieses. Como si solo fueses una fantasía más de mi cuento de hadas... Otros paisajes. Otras personas. Llegué a creer que te había olvidado. Que ya no te quería como antes de marcharme. Pero al volver a verte entendí por qué me había enamorado de ti, y todo el tiempo que estuve alejada de ti se me antojó inútil. Al volver a oír tu voz mi corazón volvió a latir a tu compás. Algo ha cambiado en ti. Ya no me clavas espinas. Lo noto. Y creo entenderlo... Necesito hablar
