Hoy tus labios me hablaron. Hacía años (aunque realmente fuesen solo días) que no dejaban escapar tu voz para mí; pero hoy me hablaron largo y tendido. Y mis oídos danzaban al ritmo de tus palabras.
Hoy tus labios me sonrieron, mostrándome una vez más tu alegría. Sonríes mucho, pero pocas veces para mí; aunque hoy tus labios estuvieron generosos dejando escapar tantas risas frente a mí.
Hoy... Hoy tus labios también callaron. Encerraron tus palabras y me entregaron tu silencio. Tu mirada también me abandonó, invitando a la mía a recorrer tus rosados labios mientras inconscientemente imaginaba su dulce sabor y su hechizante suavidad aparente.
Pero hoy no son tus labios los que han cambiado, sinó los ojos que los miraban, deslumbrados por tu risa y cegados por el deseo. También mis oídos ahora sueñan con escuchar un susurro de tus labios, que tanto desean probar los míos.

Rebe — 09-02-2006 00:08:29