Este mediodía dejé escapar el bus y me senté en el ridículo banco amarillo de la parada, plasmando estas palabras mientras el sol me daba el calor que llevaba ansiando todo el día al verle tan cerca y sentirle tan distante.
Hoy tengo un día melancólico. Tengo sentimientos contradictorios que ni yo misma logro entender. Hasta hoy cada vez le sentía más cenrcano, pero hoy me pareció verle a años luz de mí. Creí haber olvidado ciertos sentimientos del pasado, pero las raíces que quedaron de vez en cuando siguien brotando...
Las lineas que siguen las escribí de buena mañana, sin tener en un principio claro el destinatario. Pero al mirarle tuve claro que eran para él, y el texto se fue perfilando a su alrededor. Porque, pese a las raíces que puedan existir en mi corazón, él es ahora mismo la flor que reina en mi jardín y la cuidaré todo lo que pueda y se me permita. Siempre.
Sigo mirando en silencio esa puerta, esperando a que entres por ella y me rescates de esta monotonía de desearte y no tenerte. Sigo queriendo oírte deicr mi nombre y sentir que se para el tiempo mientras el resto de palabras que vas pronunciando revolotean sobre tus labios; esos que captan mi atención cuando puedo mirarte y no verte, que despiertan mi deseo cuando te tengo cerca y no me atrevo a tocarte.
Mis manos, nerviosas, no paran de moverse cuando hablo contigo. Ellas también quieren sentirte cerca. Quieren acariciar tu espalda, retirar el pelo que eclipsa la luz de tu mirada e invitarte a apoyar tu cabeza en mi hombro y ser ellas quienes, peinando con sus dedos tu negra melena, espanten todos tus fantasmas dejándonos durante un instante solos en el infinito.

Miry — 21-11-2005 18:37:56
bErt — 21-11-2005 19:29:20
Jean-Jacques — 24-11-2005 18:41:54