Este es el escrito de Pablo Carbonell en "el territorio del Gamusino". Me impactó y lo quiero compartir con todo aquel que no lo haya leído o no se haya parado a leerlo en condiciones.
Es un grito desesperado al aire o no es. ¡Duele! Un aullido que desanuda la columna vertebral del herniado. Quizá es un tropiezo, un encuentro, un hallazgo en el corazón. Alerta. La otra tarde vi llover y no estabas tú. Me cogió de improvito tu ausencia. Un poema, un cataclismo en lo cotidiano. Un temporal decidido que pierde su note y encuentra su sur. Quizá la poesía no sería poesía si anduviese a la búsqueda de su propia esencia, quizá no sería poema el discurso del hombre que piensa, que calcula, que cuenta, que razona, que no necesita. La tarde se detiene en la punta del boli Bic. Quiéremo como soy. No me cierres los ojos. No la boca. Salto al vacío en los renglones de la hoja en blanco. Habrá que merendar con el lobo interior. ¡Qué orejas más grandes! Habrá que quitarse la ropa para cantar, habrá que desnudarse y rascarse como un chimpancé, habrá que subir a vivir a los árboles y escribir en flores de papel. Siempre con sangre. A lo que vamos: qué bueno es el último disco de La Cabra Mecánica
Para acabar, el horóscopo de hoy -me ahorro los comentarios-
