Estos días me cuesta mucho pensar en lo sucedido (o mejor dicho en lo no sucedido) este verano. Supongo que será el precio de no tener las ideas claras.
Intento convencerme de que tengo razones para ser feliz, pero siento que no lo soy. Necesito algo nuevo a lo que aferrarme, pero sobretodo necesito entender porqué te perdí incluso antes de poder tenerte; por qué huiste de mí sin aparente razón.
Me impresiona cómo engañas. Cómo me hiciste creer en ti, en un tú y yo que parecía marcar el nacimiento de una bonita relación. Me diste pie a que me ilusionase y me esperanzase con tener tu presencia este verano.
Y duele. Duele saber que no quieres estar conmigo, que huyes de mi lado. Pero duele aún más no saber el motivo de tu repentino alejamiento. Duele darse cuenta de que no me necesitas para ser feliz...
Necesito que comprendas lo que siento, pero tengo miedo porque al decírtelo tendras la llave de mi corazón y podrás destruirlo desde lo más profundo. Y además, tampoco creo que fuese para ti una sorpresa el descubrir que estoy loca por ti...
Quiero olvidarte, pero por otra parte me niego a perder la esperanza. Aunque, haga lo que haga, me dolerá infinitamente, pues esta vez me ilusioné más que nunca; aunque, como siempre, de la persona equivocada.
Bert — 02-09-2005 20:26:14
JuD — 02-09-2005 21:06:12